Ahogado el perro, se acaba el smog. Después de años y años con la contaminación en la zona metropolitana de Monterrey a límites diarios de semáforo rojo o anaranjado, por fin el gobierno del estado se ha decidido a hacer algo y ha propuesto que se modifique la norma 172 y la 43 de la ley de medio ambiente.
La 43 trata sobre los niveles máximos de partículas provenientes de fuentes fijas y la 172 establece los lineamientos para el cálculo y difusión del índice de aire y salud. En pocas palabras: una dice el tamaño del polvo que pueden tirar las empresas al aire y la otra dice qué tanta contaminación se necesita para que el semáforo de contingencia ambiental esté en verde, amarillo o rojo. El gobierno de Nuevo León dice lo siguiente: que le bajen el tamaño al polvo y le bajen los niveles para declarar emergencia.
Ahora vamos a ver si esto es solo para decir que están haciendo algo, como todas las veces que este gobierno se ha colgado medallas imaginarias por cosas que solo se quedan en el tintero. A un servidor, en los últimos días, pareciera que la garganta le pica más y batalla para respirar, pero ya uno no sabe si es por la contaminación de las industrias o por tanto cambio de temperatura mezclado con días de comida y recalentados.
Los que sí van a rebajar, pero el presupuesto con el que van a iniciar el año, son los diputados. Ya que, al no haber un acuerdo, por otro año más iniciarán con reducción presupuestal gracias al bendito y problemático presupuesto fiscal 2026. Será que en lo oscurito y bajo la mesa sí sea el motivo de todo esto la pelea que traen con la «ley esposa», de la cual dijeron los de MC que no se dejarían chantajear con el presupuesto con tal de no buscar que se apruebe. La joya de la corona del gobernador sería esa hermosa piedra preciosa que tiene grabada la palabra nepotismo incrustada en el florón más alto.

